Máximas Selectas de Sexto

  1. Descuidar cosas de poca importancia, no es el menor delito de la vida humana.
  2. El hombre sabio que desprecia las riquezas, se semeja a Dios.
  3. No busques el nombre de Dios. porque no lo encontrarás. Porque todo lo que tiene nombre, lo recibe de lo que es superior a él; así hay una persona que llama, y otra que responde. ¿Quién, pues, ha dado nombre a Dios ? Por tanto, Dios no es un nombre. sino una indicación de lo que nosotros concebimos acerca de él.
  4. Dios es una luz incapaz de recibir la oscuridad.
  5. Tienes en ti  mismo algo semejante a Dios, emplea por lo tanto, como templo de Dios, aquello en  lo cual  te pareces a Él.
  6. Honra a Dios sobre todas las cosas, para que Él te gobierne.
  7. Aquello que honrares sobre todas las cosas, tendrá dominio sobre ti; pero si te entregas al dominio de Dios, tendrás dominio sobre todas las cosas.
  8. El mayor honor que puede dársele a Dios, es conocerle e imitarle.
  9. No hay nada semejante a Dios; sin embargo, su imitación en  lo que sea posible por una  naturaleza  inferior, le es grato.
  10. Dios ciertamente no necesita nada, pero el hombre sabio sólo necesita de Dios. Por tanto, el que necesita pocas cosas, y éstas necesarias, semeja a Aquel que no necesita nada.
  11. Procura ser grande en la estimación de Dios, pero evita la envidia entre los hombres.
  12. El hombre sabio, cuya estima entre los hombres es escasa durante su vida, será célebre después de muerto.
  13. Considera perdido para ti, todo el tiempo que no pienses en la Divinidad
  14. Una inteligencia brillante es el coro de la Divinidad.
  15. Una inteligencia perversa es el coro de los demonios malos.
  16. Honra lo que es justo, solamente porque es justo.
  17. No te podrás esconder de la Divinidad cuando obrares injustamente, ni aun cuando pienses que estás escondido.
  18. El fundamento de la piedad es la continencia, pero el summum de la piedad es el amor de Dios.
  19. Desea que te suceda lo que es conveniente y no lo que es agradable.
  20. Todo lo que quisieras que tu prójimo sea para ti, sé tú para tu prójimo.
  21. Lo que Dios te da, nadie te lo puede quitar.
  22. No hagas, ni aun pienses, lo que no quieras que Dios sepa.
  23. Antes de hacer nada, piensa en Dios, para que su luz preceda a tus acciones.
  24. El alma está iluminada por el recuerdo de la Divinidad.
  25. El uso de todos los animales como comida es indiferente, pero es más racional abstenerse de ellos.
  26. Dios no es el autor de ningún mal.
  27. No debes poseer más que lo necesario para el cuerpo.
  28. Posee aquellas cosas que nadie te puede quitar.
  29. Sufre lo necesario como necesario.
  30. Pide a Dios las cosas que merecen ser concedidas por El.
  31. La razón que está dentro  de ti, es la luz de tu vida.
  32. Pídele a Dios las cosas que no puedes recibir de los hombres.
  33. Desea que las cosas a las cuales debe preceder el trabajo, sean obtenidas por ti después de trabajar.
  34. No ansíes complacer a la multitud.
  35. No es propio despreciar las cosas que necesitaremos después de muertos.
  36. No pidas a la Divinidad aquello que, después de obtenido, no puedas poseer perpetuamente.
  37. Acostumbra a tu alma a que después de concebir todo lo grande de la Divinidad, conciba algo grande de sí misma.
  38. No estimes como precioso lo que un hombre malo te puede quitar.
  39. Es amado de la Divinidad el que considera solamente como preciosas las cosas que son estimadas como tales por la Divinidad.
  40. Todo cuanto el hombre tenga además de lo necesario, le es hostil.
  41. El que ama lo que no es conveniente, no amará lo conveniente.
  42. La inteligencia del sabio está siempre con la Divinidad.
  43. Dios mora en la inteligencia del hombre sabio.
  44. Todo deseo es insaciable y, por tanto, siempre está en necesidad.
  45. El hombre sabio es siempre semejante a sí mismo.
  46. El conocimiento e imitación de Dios bastan para obtener la bienaventuranza.
  47. Usa de la mentira como de un veneno.
  48. Nada caracteriza tan bien a la sabiduría como la verdad.
  49. Cuando mandes sobre los hombres, acuérdate que la Divinidad manda también sobre ti.
  50. Persuádete de que el fin de la vida es vivir conforme a la Divinidad.
  51. Los afectos depravados son principio de tristeza.
  52. Las malas inclinaciones, son enfermedades del alma; pero la injusticia y la impiedad, su muerte.
  53. Trata a todos los hombres como si fueras su guardián después de Dios.
  54. El que trata mal a la humanidad, se trata mal a sí mismo.
  55. Desea poder beneficiar a tus enemigos.

Continua II...